Pese a que en 1910 no se efectuó obra alguna, en el mes de agosto fue nombrado Director médico de la Estación Sanitaria Especial del puerto de Mahón el que lo era en propiedad de la de Málaga: Manuel Romero. Entre sus acometidos se incluyó estudiar todo lo relativo al Lazareto de Mahón y proponer mejoras.

En los tres meses que duró su estudio analizó tanto cuestiones importantes como menores sobre el funcionamiento de las instalaciones del Lazareto. Así, se formuló un proyecto de amplias reformas que abarcaba todos los servicios de la isla. Estos proyectos, que han sido la base del resto de mejoras posteriores, suponía un desembolso de 315.510,23 pesetas. Cabe destacar las siguientes mejoras:

  • Alumbrado eléctrico.
  • Instalación hidráulica general.
  • Habilitar para enfermerías tres pabellones del gran patio.
  • Habilitar un pabellón para residencia de funcionarios de categoría.
  • Destinar una cuadra con su corral para los animales de laboratorio.
  • Residencia definitiva de las Hermanas de la Caridad en un pabellón.
  • Convertir un edificio en pabellón completo de desinfección.
  • Habilitar un depósito de cadáveres y una sala de autopsias.
  • Alcantarillado general y pozos Mouras.

Transcurrieron algunos años antes de dar comienzo a la verdadera reconstitución del Lazareto. En la publicación oficial del Ministerio de la Gobernación se podía leer en esos momentos, “por falta de medios económicos, no se ha acometido aún la obra de reforma de este Lazareto, que se halla en el mayor abandono […] Aquellos numerosos y vetustos edificios, hechos a prueba de bombas, con sus altos y espesos muros, carecen de las más elementales condiciones higiénicas. Falta […] todo lo que se requiere para cumplir con sus importantes funciones”.

El Inspector general de Sanidad también expresó su preocupación sobre la situación del Lazareto de Mahón que pese a necesitar una reforma urgente el Estado español “suelta el dinero con cuentagotas” al tratarse de un asunto sanitario.

A finales de 1914, tras cerrar otros proyectos existentes, el Estado español dispone de un remanente económico en el presupuesto de Sanidad que sería destinado a la reforma del Lazareto de Mahón. Así se dio paso a las reformas realizadas entre 1915 y 1916 que colocarían estas instalaciones sanitarias entre las más punteras del momento situando al Lazareto de Mahón en un referente sanitario.

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