Con el paso de los años el Lazareto de Mahón tenía que haber sufrido numerosas reformas en el ámbito higiénico-sanitario que no se hicieron. La mala dirección y administración originaron el descrédito de sus instalaciones. Ya en 1884 decía un historiador menorquín que, a pesar de los muchos proyectos de reforma, unos ineficaces y otros mal aplicados, el Lazareto no respondía lo que de él se podía esperar. Veinticinco años más tarde la situación seguía siendo la misma.

En 1909 la situación de deterioro era insostenible, lo que obligó a que se iniciaran las reformas que convertirían otra vez al Lazareto de Mahón en un establecimiento cuarentenario de primera. Además, la gobernación se había comprometido, siguiendo el Convenio Sanitario Internacional de París de 1903, a tener un lazareto en cada uno de sus mares.

Así, por Real orden del Ministerio de la Gobernación de 30 de Marzo de 1909 se dispuso que el arquitecto mallorquín Guillermo Reynés fuera el encargado de examinar el estado de los edificios del Lazareto de Mahón y hacer un proyecto de rehabilitación. Los cambios no pudieron realizarse al completo ese año por cambios políticos.

No obstante, se logró hacer la reparación de los siguientes edificios con un coste de 68.921,39 pesetas.:

  • Hospedería de primera – El edificio central que desde su construcción había servido de alojamiento de pasajeros, ahora estaba ocupado por los empleados. Con el fin de habilitarlo para hospedería de primera se realizó el embaldosado hidráulico de ambas plantas, la reconstrucción de las escaleras laterales, raspado de las bóvedas de la planta baja, instalación de cuatro depósitos de 500 litros de agua, la instalación del sistema para la conducción de agua a todas las habitaciones, así como el cambio de tabiques, puertas y ventanas.
  • Hospedería de segunda – Se estaba usando como de primera pero ahora pasaría a ser de segunda. Las obras realizadas en este edificio fueron de la misma naturaleza que las de la hospedería de primera. Cabe destacar la reconstrucción de una doble escalera exterior de acceso a la planta alta y derribo de un muro próximo.
  • Hospedería de tercera – Había sido hospedería de segunda y ahora pasaría a ser de tercera. Sufrió las mismas reparaciones que los anteriores.
  • Pabellón de empleados – El edificio que antes era hospedería de tercera pasó a ser viviendas de empleados. Se construyeron cuatro escaleras y seis cocinas, además de las mismas reparaciones que los anteriores.
  • Pabellón para enfermerías y almacén – El edificio situado al lado de los oratorios se dividió en dos partes: una destinada a enfermerías y la otra para almacén. En éste se pusieron baldosas hidráulicas procedentes de la hospedería de primera.
  • Conducción de agua – En el piso bajo de la torre central, próximo al pozo, fue instalado un motor de gasolina, bombas y demás accesorios para elevar y conducir el agua a las hospederías de segunda y tercera, así como al pabellón de empleados.
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